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¿Por qué mienten los niños?

¿Por qué mienten los niños?

Significa que no sabe manejar los temas que le generan ansiedad, por lo que puede ser una buena oportunidad para guiarlo y ayudarlo a superar el mal momento.

Una mala racha en la escuela podría ser la causa por la cual un niño empieza a contar mentiras. A veces éstas son tan evidentes que ponen en riesgo la tranquilidad del pequeño, y lo hacen caer en contradicciones o inventar historias para justificar el incumplimiento de sus responsabilidades hacia los maestros y sus padres. La mentira responde a un mal manejo de la ansiedad, dice el doctor Hans Olvera, investigador de la Universidad Iberoamericana, quien afirma que las personas recurren a esta salida cuando el problema los supera. “Es un recurso psicológico al que acude una persona cuando la situación que atraviesa es tan angustiante, que prefiere cambiar la versión de la realidad” explica el doctor Olvera.

En los niños las mentiras se pueden dar por muchas razones:

• Deseo de aceptación y miedo al rechazo.

• Por la frustración de no haber obtenido algo que deseaba o quería lograr.

• Por miedo al regaño.

• En los niños menores de cinco años, la mentira se relaciona con el mundo mágico y de fantasía en el que viven.

Constructores de mentiras

En el caso de los niños más grandes, las mentiras se dicen porque relacionan esos eventos de mucho estrés con castigos que ponen en riesgo su estabilidad psicológica o física, como son los regaños, las humillaciones, los golpes o los castigos. Alan conoce muy bien lo que esto significa. Apenas tiene 7 años, pero ya vive en carne propia los episodios de ansiedad: “no voy muy bien en la escuela, por más que quiero no me aprendo las tablas de multiplicar y mi mamá se enoja, se pasa diciéndole a todo el mundo que soy muy lento y que ya debería sabérmelas. Eso no es cierto, sino que me cuesta mucho trabajo entenderle a la maestra. Lo peor es que cuando le digo a ella o a la maestra que me expliquen de nuevo, sólo me regañan y se enojan”. Cada vez es más difícil para él sobrellevar la situación, porque sus hermanos se burlan, sus abuelos lo castigan y no encuentra apoyo de ninguna persona cercana a él, lo cual lo ha llevado a mentir acerca de su desempeño escolar o de las veces que llora a escondidas por la frustración que siente. Afirma que suele decir que no tiene tarea, les copia los resultados a sus compañeros y en la escuela justifica su bajo rendimiento con el argumento de que en su casa hay problemas serios que no le dejan concentrarse. Además, cuando sus padres le preguntan por qué ha llorado, acusa a sus hermanos de haberlo golpeado, lo cual es falso, y entonces Alan se siente mal porque los regañan debido a sus mentiras. Sin embargo, sabe que si dice la verdad se expondrá a ser señalado y recibirá crueles burlas de su familia.

Los niños aprenden a decir mentiras a partir de que quieren evitar el maltrato en cualquiera de sus formas. Cuando un pequeño sufre de reprimendas, es posible que mienta, por lo que el experto recomienda generar confianza en él: “debe saber que puede equivocarse y que no será violentado. Si se le ayuda a entender cuál ha sido su error y se le brinda apoyo para que supere las barreras con las que se encuentra, podrá tener la confianza de hablar con sus padres acerca de cualquier situación, con honestidad”, dice el doctor Hans Olvera. Hay un dato muy revelador: las mentiras tienen una íntima relación con la educación que se recibe en casa. Es decir: la cantidad de falsedades que se dicen son un indicativo de cuánta angustia se ha tenido que enfrentar en el hogar. Una de las certezas que un adulto puede brindarle a un niño es que será un compañero incondicional, su cómplice en lo que se refiere a los distintos aprendizajes que haya que adquirir a lo largo de la vida, que por sí misma ya representa un gran reto. Si el nivel de ansiedad al interior de la familia llegara a ser nulo, seguro que casos como el de Alan dejarían de repetirse con tanta frecuencia como se dan lamentablemente hoy en día.

¿Qué hacer si tu hijo miente?

Hazle saber amorosamente que descubriste que no te ha dicho la verdad. Recálcale que cualquier cosa que tenga que decirte la entenderás y le darás tu ayuda. Explícale que las mentiras crecen y que pueden causarle un daño mayor al que trata de evitar, que siempre es mejor afrontar con honestidad cualquier situación. No lo juzgues ni dejes que nadie lo haga: mejor ayúdale a manejar su ansiedad. Recuerda la importancia de reafirmarle tu confianza y apoyo total. Ubica a tu pequeño entre el mundo real y el de la fantasía. Por ejemplo, dile que los unicornios existen en los cuentos, pero que se parecen a los caballos de la vida real.

Para saber más del tema lee “Cuando mentimos” de Roberto Feldman, Editorial Urano Colaboración de Fundación Teletón México. “El principio de la paciencia empieza por uno mismo”. Bojorge@teleton.org.mx