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Lupus y maternidad: ¿se puede?

Lupus y maternidad: ¿se puede?

El Lupus es una de esas enfermedades que asustan y muchas veces se desconocen.

Pero hay estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social que señalan que 9 de cada 10 mujeres que la padecen están en edad reproductiva: entre los 17 y 35 años. Y según la OMS se tienen registrados 5 millones de casos en el mundo.

Para tener una mayor claridad, entrevistamos al Doctor Ricardo Alemán Contreras, especialista en el tema, para que tengas toda la información de primera mano. Él forma parte del Hospital DioMed.

Qué es el Lupus?

El Lupus Eritematoso Sistémico es una enfermedad inflamatoria crónica de causa desconocida que puede afectar prácticamente a todos los órganos.

¿Se puede prevenir?

No se puede prevenir.

¿Cómo se contrae?

Es determinada por anomalías inmunológicas, en particular la producción de anticuerpos. Las mujeres se ven afectadas con más frecuencia que los hombres.

¿Es hereditario a los hijos?

Sí existe una predisposición genética con penetrancia variable.

¿Hay tratamientos?

Sí existen tratamientos, es una enfermedad que tiene control.

Hablando de embarazo, ¿qué cuidados hay que tener?

La paciente debe ser referida con un médico internista y/o reumatólogo para poder llevar adecuadamente un control prenatal así como control de la enfermedad.

¿Qué tal en niños?

También has sido descrita en la población pediátrica, son los mismos criterios diagnósticos que en el adulto, de igual forma se cuenta con tratamiento médico.

Tener un embarazo exitoso es posible, pero siempre tiene que haber un seguimiento y cuidado especiales, ya que existen riesgos de abortos espontáneos, partos prematuros y hasta malformaciones. Según el Johns Hopkins Lupus Center, el porcentaje de abortos en pacientes con lupis es del 10%.

Así que es muy importante poner atención a los síntomas, y acudas al médico si reconoces alguna:

  • Articulaciones que duelen o se hinchan.
  • Dolor muscular.
  • Cansancio extremo.
  • Presencia de fiebre sin causa.
  • Rojoces en zonas extendidas del rostro, muy comúnmente en forma de mariposa.
  • Pérdida de cabello.
  • Manchas púrpura en las extremidades.
  • Dolor en el pecho cuando se respira.

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