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¿Cuándo hay que asustarse por un golpe en la cabeza?

¿Cuándo hay que asustarse por un golpe en la cabeza?

 Por mucho cuidado que se tenga con un bebé, en los primeros doce meses de vida es csi inevitable que se golpee accidentalmente la cabecita. Su primer golpe suele ser mucho más traumático y doloroso para los papás que para el propio bebé.

Sin embargo, si se trata de un golpe normal, como el que se produce un bebé pequeñito con su sonaja, o el que recibe un bebé mayor cuando empieza a caminar y tropieza con algo, o cuando sólo pierde el equilibrio, nos estamos refiriendo a golpes sin más consecuencia que diez minutos de llanto y tal vez una pequeña hinchazón.

  • De ese tipo de golpes, un bebé normal recibe tres o cuatro en el transcurso de sus primeros dos años. Pero hay otros golpes, que pueden ser más graves. Son, por ejemplo, los que se produce un bebé cuando:
  • Se rueda de la cama y cae al suelo
  • Se da la vuelta y cae desde la mesa en la que lo están cambiando
  • Se cae de una escalera y rueda varios escalones
  • Cae al suelo al tratar de “escalar” un mueble o una pila de objetos pesados
  • Se le voltea la silla en que estaba sentado, o de pie.
  • Se cae de cualquier altura, en cualquier circunstancia.
  • En cualquier caso, es conveniente que los padres sepan cuándo preocuparse por ellos y qué hacer en cada uno.

Alégrate de que llore

  • Aunque los padres quisieran que su hijo jamás derramara una lágrima de dolor, cuando el bebé se pega en la cabeza y llora, deben alegrarse. En primer lugar, el llanto indica obviamente que el bebé no está inconsciente y en segundo, el llanto del bebé indica que el golpe no fue realmente serio.
  • El bebé llora no tanto de dolor, como de sorpresa y furia por la molestia física que le causo el golpe. Todo lo que necesita son unos minutos de besos y mimos, y el llanto cesará en muy poco tiempo.
  • Algunas veces un golpe en la cabeza del bebé, sobre todo si fue contra la orilla de un mueble, por ejemplo, rompe la piel y produce sangrado. No te alarmes demasiado por la sangre. Recuerda que el cuero cabelludo tiene una gran profusión de pequeños vasos sanguíneos y, por lo tanto, sangra con facilidad. Lo que parece un gran brote de sangre puede ser consecuencia de lo que es una herida esencialmente insignificante. Limpia la herida con cuidado aplicando agua y jabón sobre la herida con un paño limpio, cuando menos durante cinco minutos.
  • Ten paciencia, el sangrado puede durar varios minutos. Si han pasado ya diez minutos y el sangrado no cesa y además notas que la herida es profunda, llévalo inmediatamente con su pediatra, o a una clínica cercana, porque es posible que requiera de unas puntadas.
  • Si lo único que se ha producido es una inflamación (el clásico “chichón”) o un moretón, puedes reducir el efecto aplicando compresas heladas, aunque este procedimiento no gusta nada a los bebés y no es estrictamente necesario.

Cuándo pedir ayuda

  • Los consejos anteriores están basados en la suposición de que el golpe en la cabeza de tu bebé no ha producido una herida realmente grave y que no hay la más pequeña señal de que haya causado daño neurológico.
  • Después de un traumatismo craneoencefálico lo que se debe vigilar es lo siguiente: si el niño todavía no camina, hay que sentarlo en una silla y observarlo. Si no puede mantenerse sentado, te está presentando uno de los signos más significativos de las lesiones. Y si ya camina, hay que observar si no camina chueco y se va de lado o si presenta mareo. Igualmente, después de un golpe serio se dan vómitos, que son en forma de proyectil y constantes. Pero hay que tener muy claro que después del trauma, no hay que dar alimentos al niño, ya que por el susto o por el mismo golpe podría vomitar, sin tener lesión cerebral. Otro punto importante es observar las pupilas, buscando que estén simétricas.
  • Por cierto, es un mito que es muy peligroso que el niño duerma después de un golpe en la cabeza. Lo peligroso será confundir la inconsciencia con el sueño. Lo primero es aclarar que un niño con lesión no duerme, está adormecido, pero no dormido y cuando lo despiertas vuelve a dormirse inmediatamente. Si el bebé lloró varios minutos, pero terminó consolándose, se portó por cierto tiempo en forma normal, y de pronto mostró señales de cansancio, no hay razón para no dejarlo dormir, especialmente si el golpe se produjo a una hora cercana a su siesta. No tiene sentido despertarlo, a menos de que sea para observar si está consciente, si vomita o si está mareado.
  • Lo que sí es recomendable es vigilar su sueño, para asegurarse de que es tranquilo y regular. Cualquier cambio en los hábitos y reacciones regulares del bebé después de un golpe en la cabeza, o si tu tienes dudas, visita al pediatra para que éste lo evalúe.

¿Cuándo se necesita atención médica?

  • Tu bebé requiere atención médica si, después de un golpe en la cabeza presenta los siguientes síntomas:
  • Hay una herida grande en su cabecita o no puedes detener el sangrado, aunque la herida sea pequeña.
  • Tu bebé vomita más de dos veces en forma de proyectil. Un solo vómito puede ser causado por el llanto; pero si vuelve a vomitar es una señal de peligro.
  • Si pierde la conciencia, ya sea inmediatamente después del golpe o un poco más tarde. Es importante no confundir el sueño con la inconsciencia.
  • Si el bebé sufre convulsiones, inmediatamente después del accidente o    incluso más adelante.
  • Si la respiración de tu bebé se vuelve irregular.
  • Si su piel toma un tono pálido o grisáceo.
  • Si la coordinación física o el habla no parecen normales.
  • Si su mirada se vuelve difusa, no logra fijar la vista o parece tener problemas con ella. Si tu bebé parece extrañamente letárgico, no logras que haga contacto visual contigo, o se niega a despertar.
  • Si notas que sale líquido (con sangre o sin ella) de sus oídos o de su nariz.
  • Si su llanto persiste más de 10 o 15 minutos después del incidente y nada parece consolarlo.
  • Si tu bebé parece extrañamente irritable o se comporta en forma diferente  a la normal.
  • Si tu instinto materno te dice que algo “anda mal” en tu bebé.
  • Regularmente las fracturas ocurren como resultado de una caída, golpe u otro suceso traumático.

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