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El dinero y los niños: lo que les puedes enseñar

El dinero y los niños: lo que les puedes enseñar

Por: Sharon Rapoport

Después de todo, mamá y papá parecen tener una dotación inacabable de billetes y monedas… también pueden hacer un cheque o sacar una tarjeta de plástico que consigue todo lo que queremos. Esta es la forma en que un niño pequeño contempla las finanzas, y es nuestra responsabilidad enseñarle la realidad en torno al dinero.

Los niños pequeños y el dinero

Los niños menores de 5 años no poseen las habilidades cognitivas necesarias para hacer la conexión entre el dinero y su valor, pero pronto comprenden su poder. La teoría del ahorro es difícil de entender para ellos, pues todavía no manejan el concepto del tiempo y pueden preferir una moneda -por ser bonita y brillante-, a un billete de mayor denominación.

Tampoco existe un entendimiento acerca de lo que significa el crédito. El uso de cheques y tarjetas puede ser confuso para ellos, implantando en sus mentes nociones irreales acerca del poder adquisitivo de la familia. Sin embargo, no es demasiado temprano para comenzar a instituir en nuestros hijos actitudes sanas hacia el dinero.

Comprender la mecánica adquisitiva ayuda a fomentar valores como el trabajo, la responsabilidad, la integridad y la importancia de asumir las consecuencias de nuestros actos. Los niños pequeños buscan establecer los límites de su mundo, y ésta es un área donde la mesura es importante.

 

ahorro

Quiero mi “domingo”

La mayoría de los expertos (ver libros recomendados al final de éste artículo) concuerdan en que recibir una cantidad semanalmente le da al niño la oportunidad de aprender a administrar, gastar y ahorrar su propio dinero. El grado de autonomía que gozará respecto a la utilización de ese dinero, aumentará conforme a su edad. Alrededor de los 5 años, puedes iniciar el “Método de los Tres Frascos”. Adquiere tres frascos de plástico transparente, y enséñale a dividir su “domingo” entre ellos (tú puedes delimitar la proporción del dinero destinado a cada uno). Lo que se coloque en el primer frasco, puede utilizarse para lo que él desee; lo que coloquen en el segundo, se ahorra para un artículo más caro, como un libro o juguete. Lo del tercero se reserva para un ahorro a largo plazo, como los estudios universitarios. Paga interés (aunque sean unos cuantos pesos cada semana), al tercer frasco. A los niños les fascina ver cómo el dinero produce dinero. Muéstrale cómo a fin de mes llevas el dinero para depositarlo en una cuenta de ahorro.

Además, puedes seguir estas recomendaciones para aclarar al niño pequeño el panorama en torno al dinero:

No temas decirle que “no”. No es tu obligación comprar un dulce o juguete cada vez que sales con el niño. Sin embargo, es buena idea establecer las reglas antes de enfrentarlo a la tentación. Di “vamos a ir a la tienda, pero hoy no puedo usar mi dinero para comprar dulces”. Fijar límites en cuanto al uso del dinero demuestra que no se trata de un recurso inacabable y fomenta una actitud de sano respeto hacia él.

Prefiere decir “no quiero utilizar mi dinero para comprar eso”, que “no tengo dinero”. El niño sentirá que se le engaña si dices lo primero y vas de comercio en comercio sacando billetes de tu bolsa. Es mejor admitir que el dinero está destinado a cubrir gastos como la comida o la tintorería. Evita también comentarios como “me vas a dejar sin dinero con tus caprichos”. Esto podría producir ansiedad innecesaria en él.

Explica que un cheque y el dinero en efectivo no son lo mismo. Aunque es un concepto difícil de comprender, incluso para niños mayores, es importante que ellos sepan que los cheques deben estar respaldados por dinero en efectivo. Muéstrales el cheque de tu sueldo y explica que en el banco te lo cambiarán por la cantidad de dinero estipulada. Más adelante puedes enseñarle el efectivo recibido. Explica que aunque parezca mucho, ese dinero tiene que usarse para varias cosas. Haz pequeños montoncitos con la cantidad estipulada para cada uno de los gastos de la semana (pagos, supermercado, colegiatura), mostrando la cantidad asignada para actividades agradables o compras superfluas, como globos o helados.

Limita la utilización de tarjetas de crédito frente a los niños. Para ellos, las tarjetas de crédito son artículos mágicos. Frecuentemente se utilizan para hacer compras importantes, y a veces mamá dice “No tengo dinero”, pero adquiere lo que desea con sólo mostrar su tarjeta. Cuando tengas oportunidad, explica que tendrás que pagar con dinero todo aquello que adquieres con la tarjeta, y si el niño sabe leer, muéstrale en el estado de cuenta cuánto tienes que pagar por algunas cosas que hayas comprado en su presencia. La idea del límite de crédito es completamente ajena a la lógica de un niño pequeño, comenzar a establecerla puede ayudar a evitar problemas a largo plazo.

Págale por la realización de labores especiales. Algunos padres se sienten incómodos con la idea de pagar a los niños por participar en tareas que forman parte de sus obligaciones, pero la mayoría de los expertos aceptan que ofrecerles una cantidad a cambio de hacer trabajos especiales -como regar el jardín o ayudar a lavar el auto-, es conveniente, pues ayuda a establecer en su mente la conexión entre trabajo y obtención de dinero. Esto también puede facilitarles comprender situaciones como la llegada tarde de los padres por motivos de trabajo (“al trabajar horas extras papá recibe más dinero, igual que tu cuando me ayudas a ordenar los cajones”). Ten cuidado con vincular el otorgamiento de dinero con las buenas calificaciones o conducta, pues ello coloca al niño en posición de manipularte.

Permite que se equivoquen. Alrededor de los 6 años, el niño comienza a establecer la conexión entre el dinero y su valor, por lo que éste se vuelve más importante. Sin embargo, puede ser poco cuidadoso con él y costarle trabajo tomar decisiones acerca de la mejor manera de utilizarlo. Para que aprenda que las decisiones de hoy pueden afectarle mañana, es necesario permitir que se equivoque. Puedes advertirle que el artículo para el que quiere destinar sus ahorros tendrá poco interés para él o es de baja calidad, pero si insiste, deja que lo adquiera. No reemplaces el dinero ni el juguete fácilmente. La lección adquirida será más valiosa que lo que se haya gastado.

Enseña con el ejemplo. Los niños son ávidos observadores. Aunque no entiendan el proceso en su totalidad, tus actitudes frente al dinero forman parte indeleble de su educación.

Actividades para enseñar a los niños pequeños acerca del dinero

  • Jugar a la tiendita. Ayuda a establecer la idea del intercambio de dinero por objetos.
  • Contar y distinguir monedas. Sirve para mejorar sus habilidades matemáticas, y  ayuda a establecer la idea del valor del dinero.
  • Permitir que el niño pague por artículos pequeños cuando vayan a las tiendas, pone en un contexto real el concepto de la compra.

Actividades para niños entre 5 y 7 años

  • Permite que venda entre amistades y familiares galletas, dibujos hechos por él o dulces. Esto establece que por medio de trabajo y creatividad es posible adquirir recursos.
  • Enséñales a compartir su dinero. Puedes destinar una alcancía especial para comprar artículos para niños necesitados.
  • Sugiérele (sin forzarlo) que contribuya de vez en cuando a las salidas familiares, “invitando” las palomitas en el cine, por ejemplo. Esto fomenta la noción de contribución y apoyo entre todos los miembros de la familia.
  • Alrededor de los 6 años, el niño comienza a establecer la conexión entre el dinero y su valor.
  • Evita vincular el otorgamiento de dinero con las buenas calificaciones o conducta

Fuentes:

“Así es cómo funciona”, Mi primera enciclopedia, Reader´s Digest, 1998, capítulo “Dinero”.

Documento “Kids and Cash”, Ohio State University, Departamento de Ciencias de la Familia y el Consumidor.

“Money Doesn´t Grow On Trees: A Parents Guide to Raising Financially Responsible Children”, Neal S. Godfrey, Carolina Edwards.

“Making Allowances: A Dollars and Sense Guide to Teaching Kids About Money”, Paul W. Lermitte.