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Discutir sin lastimar

Discutir sin lastimar

 

Evita desgastar la relación

Generalmente cuando empezamos a discutir con nuestra pareja, por alguna cuestión en la que no estamos de acuerdo, tratamos de ser verbalmente tan destructores como nos es posible.

Cuando en una discusión uno de los participantes está realmente furioso con el otro, y trata de ser lo más humillante, mordaz y devastador que puede, para “ganar” la discusión al otro, los dos salen perdiendo.

¿Es posible discutir con tranquilidad? Los expertos en relaciones familiares dicen que se deben tener en cuenta unas cuantas reglas.

Las discusiones agrias, agresivas, llenas de insultos, gritos y malas palabras, nunca llegan a buenas conclusiones. Por el contrario, van erosionando la relación y afectando el cariño. Si persisten a través de los años, se pierde el contacto real entre la pareja y desaparece el amor, sin remedio. Por ello es tan importante aprender a discutir, sin lastimar al otro y sin afectar la relación.

Cómo manejar las discusiones

Los conflictos de parejas surgen en los momentos más inoportunos, cuando el marido está a punto de salir al trabajo, cuando hay vecinos o familiares presentes, cuando los niños de la casa están riñendo también, y cosas así. Las parejas deben estar previamente de acuerdo en que, de surgir un conflicto en circunstancias así, decidirán en qué momento más propicio se reunirán para discutirlo.

  • Ambos deben acudir a la discusión en un estado de ánimo tranquilo, conciliador, con el deseo sincero de encontrar soluciones que satisfagan en lo posible a ambos.
  • Deben estar a solas, en un momento y en un lugar que no se preste a interrupciones.
  • Deben ponerse de acuerdo en cuál es el problema que piensan resolver y no mezclen varios, porque no llegarán a ningún lado, y ver cuál es la posición que ambos tienen al respecto.
  • Expongan sus puntos de vista, en tono de voz suave, amable y en la forma más breve y concreta que sea posible. Hablen por turnos, no se interrumpan. Dejen que su pareja exponga sus razones y sólo hablen cuando la otra parte haya terminado.
  • Antes de contestar y dar tus propias razones, haz un breve resumen de lo que tu pareja dijo y propuso para que dejes bien en claro si realmente entendiste lo que quiso decir. Haz tu propia exposición en la forma más clara y breve que puedas. Recuerda que  convincente suele ser el que menos habla.
  • Al terminar su exposición, los dos participantes deben haber presentado una o dos propuestas de solución.
  • Cuando los dos hayan tenido oportunidad de explicar sus razones, hagan una pequeña lista con el resumen de las propuestas de solución que hayan hecho cada uno.
  • Juntos y con un ánimo realmente conciliatorio, analicen las propuestas y busquen los puntos de coincidencia que haya en ellas. Esto es, busquen en qué puntos están de acuerdo, no en desacuerdo, las dos partes. En esas coincidencias pueden encontrar una solución que satisfaga a ambos.
  • Terminen siempre esas reuniones en un ambiente amable y cariñoso. Si han llegado a un compromiso satisfactorio, que ambos piensan cumplir, sientan y disfruten el orgullo de estarse comportando como gente adulta, madura y responsable.

 

En una discusión …

    1. No levantes la voz. Haz un esfuerzo consciente por mantenerla bajo control.
    1. No mezcles conflictos que no tienen nada que ver con lo que están discutiendo.
    1. No menciones conflictos del pasado, hayan sido resueltos o no.
    1. No uses insultos, ni palabras malsonantes. En ningún momento le pierdas el respeto a tu pareja.
    1. No involucres en el conflicto a terceras personas, que no tienen nada que ver con él, ni menciones opiniones ajenas, a tu favor.
    1. No aproveches la ocasión para decir cosas desagradables de sus familiares y amigos.
    1. No uses adjetivos calificativos en contra de tu pareja.
    1. No hables en segunda personas: “Tú siempre….” “Eres muy…” ¡Tú nunca entiendes lo que se te dice..” Di mejor: “Yo pienso…yo siento…yo creo…”
    1. Nunca inicies un a discusión de este tipo cuando te sientas realmente enojada. Si llegas a ella sintiendo deseos de abofetear a tu pareja, no abras la boca y deja la discusión para otro día.
  1. Aunque el acuerdo al que llegaron no te haya dejado totalmente satisfecha, trata de usar tu inteligencia y tu sentido del humor para aceptarlo. Termina siempre dando un beso a tu pareja y diciéndole cuánto la amas.