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Camas mojadas

maxresdefaultEntre las actividades menos apetecibles de la vida está la de cambiar sábanas a las tres de la mañana. Pero esta etapa también finaliza. Créelo.

Por: Sharon Rapoport

 

 

Aunque mojar la cama es un problema común, también es una de las cuestiones que causan mayor ansiedad entre los padres. Existe la idea de que el niño que moja la cama tiene problemas emocionales, sufre de estrés o traumas y también que sus padres no han hecho lo suficiente por entrenarlo.

No es así. La enuresis (el pasaje involuntario de orina durante el sueño, cuando ocurre más de una vez al mes), es un problema muy común en la infancia. Le sucede a aproximadamente al 60 por ciento de los niños de tres años de edad, y se considera normal hasta los seis años de edad. La mayoría de los niños superan el problema hasta pasados los seis años de edad, algunos hasta los diez.

Pero no desesperes. Aún sin tratamiento, la mayor parte de los niños dejan eventualmente de mojar la cama. Sin embargo, puedes realizar algunos pasos para ayudarle a adquirir las habilidades necesarias para pasar la noche sin “accidentes”.

 

Enuresis-Infantil“¿Por qué mi hijo?”     

Antes de culpar al niño, debes saber que existe un factor genético en la tendencia a mojar la cama por la noche. Es común que el niño deje de orinarse a la misma edad en que el padre o la madre lo hicieron, con o sin tratamiento. Si ambos padres fueron tardíos, aumentan las probabilidades de seguir cambiando sábanas hasta entrada la primaria.

La causa de la enuresis en la mayoría de los niños es una vejiga pequeña, que no tiene la suficiente capacidad para contener toda la orina que se produce durante la noche. Además, el niño todavía no reconoce que su vejiga está llena, ni ha aprendido a ser despertado por esta sensación. Es esta inmadurez de su sistema y no un problema de actitud, la que le hace orinarse en la cama. Así es que evita adjudicar culpas, y concéntrate en la mejor manera de lidiar con la situación. Tratar la enuresis de forma inadecuada sí puede ocasionar problemas emocionales.

 

Una señal de alerta: los cambios

Debes prestar atención cuando un niño que ya había logrado el control durante la noche comienza de nuevo a mojarse. Esto puede señalar algún tipo de estrés psicológico, desde la presencia de un nuevo hermanito, hasta el abuso físico o sexual. También puede tratarse de un problema de salud, como una infección de las vías urinarias o diabetes, por lo que es importante que llames al pediatra. Los padres deben ayudar al médico a determinar cuál fue el cambio que motivó la regresión.

 Cambia tu estrategia

La meta para los niños que frecuentemente despiertan mojados no es retener la orina durante toda la noche, sino enseñarles a despertarse a orinar cuando sobrevenga la sensación. Puedes iniciar este programa cuando tu hijo lleve entre 6 y 12 meses seco durante el día:

Explica el plan. Antes de acostarlo, recuérdale que debe intentar levantarse e ir al baño si tiene ganas de hacer pipí.. Facilítale la tarea dejando una lucecita en su cuarto, en el pasillo o en el baño. Si lo prefiere, puedes colocar un excusadito o bacinica cerca de su cama.

Evita que tome líquidos antes de acostarse. Minimiza al máximo el consumo de líquidos durante las dos horas anteriores a dormir. Recuérdaselo de manera suave, y no seas demasiado inflexible. También es importante establecer el hábito de orinar antes de acostarse.

Enséñale a aumentar su aguante. Si tu hijo orina frecuentemente, aliéntalo ocasionalmente a posponer un poco el alivio, pero sin darle mucha importancia al asunto. No le recuerdes que utilice el baño excepto por la noche. Intenta que eleve un poco su consumo de líquidos durante el día, para ayudarle a desarrollar una vejiga más grande.

Aliéntalo a realizar ejercicios que aumenten la capacidad de la vejiga. Esperar algunos minutos para orinar durante el día ayuda a aumentar el aguante por la noche. Esto puede darle suficiente tiempo para que salga del sueño profundo y se levante. Si se trata de un niño pequeño, no le recuerdes que vaya al baño durante el día y distráelo unos minutos cuando mencione que necesita ir. Al niño mayorcito puedes explicarle que se trata de una práctica, y pedirle que aguante un poco más cada vez que quiera ir. Es especialmente importante aprender a resistir la primera sensación de orinar. Intenta estos ejercicios sólo si el niño coopera, y sé sensible a su edad y capacidad.

Protege sábanas y cama. Ponle al niño ropa interior extra-gruesa, o un par adicional de pantis o trusas, además de su pijama. Coloca una toalla debajo de su cuerpo. No se recomienda utilizar pañales o calzones plásticos después de los cuatro años de edad. Protege el colchón con una cubierta plástica.

Establece una rutina para las mañanas de “pijamas mojadas”. A partir de los cuatro o cinco años, haz que el niño enjuague sus pijamas y ropa interior cuando despierte mojado, y que te ayude a cambiar las sábanas por la mañana. El propósito no es punitivo, se trata de un ejercicio de responsabilidad.

Responde positivamente a las noches secas. Elogia a tu hijo en las mañanas en que despierte seco. Un calendario con estrellas doradas o caritas felices es muy alentador o dale un premio pequeño, como un juguetito o una galleta.

Muestra sensibilidad. La mayoría de los niños se sienten culpables y humillados por este problema. Algunos se deprimen o frustran por no poder lograr controlarse. Explica a tu hijo y a sus hermanos que no es culpa suya mojarse y que con el tiempo mejorará. No permitas que los hermanos se burlen del niño que se moja. Intenta no hacer grandes aspavientos en cada ocasión que el niño se moje.

Evita los castigos. Presionar al niño no tiene ningún sentido. Si su cuerpo no está listo, no podrá mantenerse seco, por más que lo intente. El castigo y la presión pueden retrasar la solución y ocasionar problemas emocionales secundarios.

Reconoce las señales. El niño debe desear dejar de mojar la cama. Frecuentemente obtienen la motivación necesaria cuando mojarse comienza a interferir con sus opciones sociales, como invitaciones a pasar la noche en casa de abuelita o de un amigo. Aprovecha entonces para mencionarle los beneficios de aprender a levantarse al baño por las noches.

Ensaya. Un niño de cinc o seis años de edad puede realizar “ensayos en seco” durante el día. Haz que se tienda en su cama con los ojos cerrados, pretendiendo que es de

noche y que su vejiga está llena. Guíalo diciendo: “Estoy profundamente dormido… mi vejiga está llena, mi vejiga me está molestando, me quiere despertar”. Entonces, debe dirigirse al baño. Dile que haga lo mismo por la noche, cuando sobrevenga la urgencia.

Haz que asuma la responsabilidad. El niño tiene que estar involucrado y comprometido en la superación del problema. No te hagas cargo de despertarle por la noche, pues esto le transmite el mensaje de que eres responsable de su vejiga. Actúa como un guía, proporcionando sugerencias y apoyo, pero deja el trabajo en sus manos.

Evita la cafeína. La cafeína es un diurético, es decir, aumenta la necesidad de orinar, por ello, procura reducir el consumo de refrescos de cola, café y tés.

Ten paciencia. Sé comprensiva y paciente con el niño, y constante en tus esfuerzos. Establecer un condicionamiento toma tiempo.

Recomendaciones:

Informa a tu pediatra inmediatamente si observas alguno de estos síntomas, a cualquier edad:

  • Esfuerzo inusual al orinar, un chorro de orina demasiado pequeño o fino, escurrimiento constante o inmediato después de orinar.
  • Orina turbia o rosada, manchas de sangre en ropa interior o pijamas.
  • Ardor, dolor o molestia al orinar.

 

Menos horas de sueño, mayor incidencia de orina por la noche

Acostar más temprano a tu hijo puede ayudar a resolver el problema de orina por la noche. Un niño con déficit de sueño puede dormir tan profundamente que la necesidad de orinar no le despierta.*   *Children´s Sleep Evaluation Center, Pittsburgh.

 

Fuente: American Academy of Pediatrics

Lectura recomendada:

“Dry all night”, Alison Mack.

 

 

 

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